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Un diálogo que se consolida en resultados

 

El BID y la sociedad civil concretan avances para enfrentar desafíos en comunidades y países

El proceso de diálogo franco y abierto entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la sociedad civil de América Latina y el Caribe se profundiza y encuentra consolidación en los resultados que va alcanzando. La decimoprimera reunión anual entre el BID y organizaciones de la sociedad civil, celebrada en octubre en Paraguay, contribuyó sustancialmente para avanzar en ese camino, que tiene sus instrumentos fundamentales en el intercambio y la acción.

“Es esencial que el BID dialogue con la sociedad civil sobre las políticas y programas, y nosotros podemos aportar la experiencia del día a día en el trabajo con la comunidades”, destacó Lorena Vázquez Ordaz de Hunger Project México, cuya entidad trabaja en el desarrollo local sustentable en comunidades rurales con alta o muy alta marginación. La ONG mexicana fue una de más de 150 organizaciones de la sociedad civil de 26 países participantes en el encuentro.

La posibilidad de tener un espacio donde los representantes de la sociedad civil puedan encontrarse es otro de los aspectos destacados de este proceso. Adulícia Nascimento, del Programa Vencer de Brasil, dijo que este ejercicio de diálogo “es muy rico, porque tenemos la posibilidad de juntarnos con personas especiales que viven la realidad diaria e intercambiar experiencias sobre nuestro trabajo y aprender unos de otros”. El Programa Vencer trabaja en el desarrollo de niñas en Río de Janeiro.

A poco de hablar con los participantes se percibe la importancia que otorgan a los Grupos Consultivos de la Sociedad Civil (ConSocs) establecidos en los 26 países donde el BID financia operaciones, como vehículo y, a la vez, plataforma fundamental del diálogo.

Tanto en los ConSocs como en las reuniones anuales, todos quieren aportar al intercambio e implementar soluciones para abordar los desafíos que enfrentan en sus respectivos países y comunidades.

Es por esto que Yan Speranza, de Paraguay, sostuvo que en estas reuniones “tenemos una gran oportunidad de juntarnos las organizaciones de la sociedad civil, de enfocarnos en temas trascendentes en los cuales estamos trabajando y seguir profundizándolos después”. Speranza representa a la Fundación Moisés Bertoni, que trabaja en el desarrollo sostenible a través de la conservación de la naturaleza con responsabilidad social y participación activa de la población.

¿Y cuáles son esos temas prioritarios y objeto del diálogo entre el BID y la sociedad civil? La respuesta se encuentra en el proceso participativo mediante el cual se definen, porque provienen de las inquietudes y propuestas de las mismas organizaciones. Entre ellos se encuentran el papel de la sociedad civil en el desarrollo de las comunidades y los países, el cambio climático, la juventud, la educación, inclusión social y diversidad, la seguridad ciudadana, y el fortalecimiento de la sociedad civil.

Se trata de un proceso en continuo. Lorena Vázquez Ordaz destaca que hay puntos de encuentro y también desafíos, “pero lo importante es reconocer los logros, los avances, y construir sobre esa base para superar esos desafíos”.

Para Adulícia Nascimento trasciende el hecho de que en este diálogo se conjuguen la teoría y la práctica, y planteó como desafío congregar a más jóvenes que quieren participar con quienes estuvieron en la reunión de Asunción. “La participación de la juventud aún no es suficiente, tal vez por falta de posicionamiento de los propios jóvenes para aprovechar mejor las oportunidades”, expresó.

Para Yan Speranza “todo esto es muy provechoso” y destacó como uno de los resultados concretos de este proceso el anuncio realizado por el vicepresidente de Países del BID, Roberto Vellutini, sobre la convocatoria a la presentación de proyectos de la sociedad civil para obtener fondos de cooperación técnica del Fondo Japonés para Reducción de la Pobreza que administra el BID. La convocatoria estará abierta entre el 1 de noviembre y el 31 de diciembre del 2011.

Su importancia, según Speranza deviene de que, “pese a la crisis global en ciernes, se podrá seguir contando con fondos suficientes para trabajar en un tema que la propia comunidad global ha decidido enfrentar con fuerza, como es la reducción de la pobreza”.

Y concluyó destacando que “al hacerlo a través de la sociedad civil, se está reconociendo el enorme potencial que tiene la misma para desarrollar propuestas innovadoras desde diferentes ámbitos, para combatir el problema de la pobreza”.